miércoles, 1 de enero de 2014

Superviviente de la nochevieja

Bueno pues como dice el título contra todo pronóstico he logrado pasar la noche de fin de año con total cordura y no he salido para decirles cuatro cosas a los vecinos. No es que pretenda que nadie celebre la navidad, el año nuevo ni nada por el estilo, pero creo que hay maneras y maneras. Quiero decir, no le veo mucho sentido a estar pegando gritos como si España hubiese ganado el mundial contra Brasil con un gol en el último segundo en un pueblo en el que a partir de las cinco de la tarde por lo general no se ve ni un alma en la calle. No sé, creo que podrían irse a algún lugar donde no molesten para pegar gritos, a fin de cuentas lo mismo que yo respeto que lo hagan, ellos podrían respetarme a mí, ¿no? Además, será por sitios...

En fin feliz año nuevo y todas esas chorradas.

La segunda risa confirmó sus más profundas y oscuras sospechas: no estaban solos en aquél lugar. Ya era bastante malo recorrer durante horas túneles de piedra buscando desesperadamente una salida como para añadir, además, una risa repentina que no presagiaba nada bueno.

- Creo que deberíamos acelerar un poco el ritmo - sugirió Michael en voz baja.
- ¿Para tropezar y caernos? Claro, no necesitamos nada mejor que rompernos una pierna - replicó Zack con tono hostil, mirándolo fijamente.
- Estamos gastando oxígeno tontamente - zanjó James con tono autoritario - Dentro de algunas horas será mucho más difícil poder hacer nada, el aire está muy viciado aquí abajo.
- Probablemente no querrían que lo que estuviese aquí abajo pudiese moverse con mucha facilidad - pensó Michael con miedo - ¿Pero y si no le hace falta aire para vivir? Dios, no quiero pensar en eso.

Para su desgracia sí pensó en eso e incluso su mente fue más allá de aquellos pensamientos, profundizando de una manera aterradoramente clara y concreta. Lo que hubiese allí abajo no necesitaba ni aire, ni alimentos ni agua para poder sobrevivir, como tampoco se veía especialmente afectada por el paso del tiempo; prueba de ello eran esas dos estridentes y penetrantes carcajadas que les había regalado. ¿Qué clase de animal o criatura podría tener esas características? No era un experto en biología, y mucho menos en toda la biología del mundo, pero intuía que ningún ser orgánico podría sobrevivir una semana en aquellas condiciones. Ni de lejos al menos mil años.

- Entonces no debe ser orgánico - pensó sin poder evitarlo - Es una estupidez, lo sé, pero tiene sentido. Ningún ser vivo puede aguantar en estas condiciones. Dios santo, nosotros llevamos aquí apenas unas horas y ya acusamos el desgaste - instintivamente se acercó un poco más hacia el grupo, buscando protección - Obviamente no puede tratarse de un fantasma, porque eso no existe, ¿no? ¿Entonces qué otra explicación hay? Quizá... no, no puede ser - se sacudió el pensamiento de la mente.

Avanzaron en silencio durante otro buen tramo. La sed y el cansancio ya hacían mella en ellos y sabían que no disponían de mucha agua. Tenían que racionalizarla, aunque eso tampoco fuera de mucha ayuda. Habían llegado a una gran sala abierta, y vacía, que tenía en el fondo varias entradas excavadas en la misma roca.

- Descansemos un rato - dijo James, que iba en el medio, sentándose sobre una roca.
- No es muy buena idea - protestó Zack señalando con la cabeza hacia las aberturas - ¿Qué creéis que es eso? - preguntó sin ánimo de saberlo.
- Probablemente sea la entrada a la cámara funeraria - aventuró James sin mirarlas. La idea de tantas opciones en aquella situación le ponía nervioso.
- Un laberinto, eso es lo que es. No querían que eso que encerraron encontrase la salida. Probablemente ni siquiera la encontrasen los que lo metieron aquí - pensó Michael sentándose a su vez.

En esa ocasión la carcajada sólo la pudo escuchar uno de ellos; no fue una carcajada audible, sino que la escuchó en su mente.

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