Después de casi
una hora de caminar sin pronunciar palabra comenzaba a sentirse de nuevo inquieto
y nervioso; no dudaba demasiado de la veracidad de aquellas palabras, o al
menos hasta cierto punto lógico y racional, pero la idea estaba luchando por
salir de su mente. Ya había amenazado con hacerlo desde un primer momento, pero
había logrado mantenerla a raya, hasta ahora.
No sabía hacia
dónde iban, pero si realmente estaban huyendo de una serie de extraterrestres
asesinos no era descabellado pensar que, probablemente, abandonasen el lugar. ¿Lo
harían en una nave espacial?
- Eso sería digno
de ver – se dijo con una sonrisa estúpida en los labios. – Bueno, ¿y cuál
es vuestro plan? – preguntó finalmente en voz alta.
- ¿Nuestro plan? – preguntó la voz masculina con cierta
curiosidad. – ¿Por qué piensas que tenemos un plan?
- Bueno, yo diría que es bastante evidente. – replicó Demian
con un encogimiento de hombros. – Si de verdad os estáis jugando la paz con esas
cosas es porque debéis tener un plan, debe estar pasando algo importante.
- O tal vez simplemente queramos ayudarte porque está en
nuestra naturaleza, Demian. – respondió la voz femenina con suavidad.
- ¿En vuestra naturaleza? – repitió él, negando con la
cabeza divertido ante la idea. – Nadie ayuda al resto simplemente porque sí;
eso del altruismo es un concepto muy bonito que no puede salir del papel.
- ¿Por qué dices eso? – preguntó la voz masculina.
- Porque vosotros estáis sacando algo de todo esto,
aunque yo no sepa el qué. Aún en el supuesto de que tan sólo lo hagáis porque
está en vuestra naturaleza y os haga sentir bien ya estáis ganando esa sensación
de paz personal. – sonrió de medio lado. – No digo que el egoísmo sea bueno o
malo, pero sí que el altruismo no existe.
- Ese es un concepto curioso, humano. – asintió la voz
masculina con gesto divertido. – Y pareces estar muy seguro de lo que dices,
¿pero y si te dijera que sólo te ayudamos porque lo hemos considerado injusto?
Chasqueó la lengua, negando con la cabeza. Él
ya había explicado, de forma muy breve, por qué el altruismo no existía como
tal, por lo que no permitiría que le desviaran del tema que le interesaba.
- Bueno, yendo directos al grano. ¿Cuál es vuestro próximo
movimiento? Estamos huyendo de esas cosas, pero no podemos caminar eternamente.
En algún momento tendremos que parar y plantearnos la opción de plantarles
cara. – dijo Demian mirando a uno y otro alternativamente, pero los dos se habían
parado.
- Ya te hemos dicho que nosotros estamos en una situación
de paz con los Rhâl, Demian. – dijo la voz femenina con paciencia. – No podemos
intervenir en esto.
- Esta es vuestra guerra, humano. Vuestra historia está
plagada de ellas, así que demostrad al universo de lo que sois realmente
capaces. – aconsejó la voz masculina. – Quizá, en un futuro, alguna de las
otras razas decidan intervenir para daros alguna oportunidad.
Las palabras de
la voz masculina le habían dejado completamente desconcertado.
- ¿Entonces pretendéis sacarme de esa habitación,
enseñarme que no estamos solos en el universo y dejarme solo? – preguntó en
tono acusador.
- No te debemos nada, y tú a nosotros sí. ¿Por qué íbamos
a ayudarte más de lo necesario? – preguntó la voz masculina.
- Te dejaremos en un lugar seguro, con algunos humanos más.
Te hemos dado la oportunidad de comprender a tu enemigo, Demian. Tu deber será
el de mostrarle el conocimiento a los de tu especie, y luchar o morir.
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