viernes, 11 de abril de 2014

El Viajero [5]

    Después de casi una hora de caminar sin pronunciar palabra comenzaba a sentirse de nuevo inquieto y nervioso; no dudaba demasiado de la veracidad de aquellas palabras, o al menos hasta cierto punto lógico y racional, pero la idea estaba luchando por salir de su mente. Ya había amenazado con hacerlo desde un primer momento, pero había logrado mantenerla a raya, hasta ahora.
    No sabía hacia dónde iban, pero si realmente estaban huyendo de una serie de extraterrestres asesinos no era descabellado pensar que, probablemente, abandonasen el lugar. ¿Lo harían en una nave espacial?

- Eso sería digno de ver – se dijo con una sonrisa estúpida en los labios. – Bueno, ¿y cuál es vuestro plan? – preguntó finalmente en voz alta.
- ¿Nuestro plan? – preguntó la voz masculina con cierta curiosidad. – ¿Por qué piensas que tenemos un plan?
- Bueno, yo diría que es bastante evidente. – replicó Demian con un encogimiento de hombros. – Si de verdad os estáis jugando la paz con esas cosas es porque debéis tener un plan, debe estar pasando algo importante.
- O tal vez simplemente queramos ayudarte porque está en nuestra naturaleza, Demian. – respondió la voz femenina con suavidad.
- ¿En vuestra naturaleza? – repitió él, negando con la cabeza divertido ante la idea. – Nadie ayuda al resto simplemente porque sí; eso del altruismo es un concepto muy bonito que no puede salir del papel.
- ¿Por qué dices eso? – preguntó la voz masculina.
- Porque vosotros estáis sacando algo de todo esto, aunque yo no sepa el qué. Aún en el supuesto de que tan sólo lo hagáis porque está en vuestra naturaleza y os haga sentir bien ya estáis ganando esa sensación de paz personal. – sonrió de medio lado. – No digo que el egoísmo sea bueno o malo, pero sí que el altruismo no existe.
- Ese es un concepto curioso, humano. – asintió la voz masculina con gesto divertido. – Y pareces estar muy seguro de lo que dices, ¿pero y si te dijera que sólo te ayudamos porque lo hemos considerado injusto?

    Chasqueó la lengua, negando con la cabeza. Él ya había explicado, de forma muy breve, por qué el altruismo no existía como tal, por lo que no permitiría que le desviaran del tema que le interesaba.

- Bueno, yendo directos al grano. ¿Cuál es vuestro próximo movimiento? Estamos huyendo de esas cosas, pero no podemos caminar eternamente. En algún momento tendremos que parar y plantearnos la opción de plantarles cara. – dijo Demian mirando a uno y otro alternativamente, pero los dos se habían parado.
- Ya te hemos dicho que nosotros estamos en una situación de paz con los Rhâl, Demian. – dijo la voz femenina con paciencia. – No podemos intervenir en esto.
- Esta es vuestra guerra, humano. Vuestra historia está plagada de ellas, así que demostrad al universo de lo que sois realmente capaces. – aconsejó la voz masculina. – Quizá, en un futuro, alguna de las otras razas decidan intervenir para daros alguna oportunidad.

    Las palabras de la voz masculina le habían dejado completamente desconcertado.

- ¿Entonces pretendéis sacarme de esa habitación, enseñarme que no estamos solos en el universo y dejarme solo? – preguntó en tono acusador.
- No te debemos nada, y tú a nosotros sí. ¿Por qué íbamos a ayudarte más de lo necesario? – preguntó la voz masculina.

- Te dejaremos en un lugar seguro, con algunos humanos más. Te hemos dado la oportunidad de comprender a tu enemigo, Demian. Tu deber será el de mostrarle el conocimiento a los de tu especie, y luchar o morir.

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