Soy un enamorado de los videojuegos desde que tengo uso de razón, literalmente. Me he criado en una familia en la que siempre se han visto con buenos ojos (gracias X por los pequeños favores) y por mis manos han pasado buena parte de consolas o portátiles con los que disfrutar de buenas historias y horas de vicio: Super Nintendo 64, Nintendo, GameCube, DreamCast, PSX, PS2, PS3, PS4, Xbox, Xbox 360.
Toda mi vida he estado acompañado por juegos cuyas historias me han cautivado y me han absorbido por completo (no voy a poner nombres porque no lo creo realmente necesario), y tengo que agradecer al señor Cone su aparición en mi vida hace unos pocos meses. Gracias a él hemos iniciado un proyecto con el que llevaba soñando desde pequeño: dedicarme a algo relacionado con los videojuegos. (En realidad de pequeño yo quería ser un probador de los mismos, un beta tester digamos).
Todo esto nos lleva al título de esta entrada: el E3, la feria de videojuegos más grande de todo el mundo, cuya entrega anual comienza mañana y dura unos cuantos días, a unos horarios de auténtico pánico (hablamos de que la feria se realiza, cómo no, en EEUU, por lo que algunos horarios de retransmisión nos vienen bien aquí en españa, pero otros serán retransmitidos a las tantas de la madrugada).
Y lo de la semana que me espera es que obviamente para nosotros y nuestro proyecto incipiente será de buena utilidad que estemos pendientes de las conferencias (o de buena parte de ellas) y las tengamos en cuenta ya que es posible que este año se de especial importancia a las desarrolladoras independientes, lo cual nos incluye.
Así que después de 9 días de insomnio y pesadillas voy a cortar la racha de sueño (dos días durmiendo bien al fin) de forma voluntaria para estar pendiente de jugosa información que nos vendría de perlas para todo este asunto.
¿Y vosotros, lo vais a ver?
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