La risa había llegado hasta ellos transportada por una red de túneles que parecía no tener fin. Los tres hombres habían guardado silencio cuando la escucharon como respuesta a la estúpida, pero lógica, suposición de Zack y ahora no estaban muy seguros de cómo debían actuar ya que habían descubierto una irracional verdad: no estaban solos ahí abajo. Era imposible ya que aquella cámara había permanecido sellada durante, al menos, mil años y por tanto no podía albergar vida humana. Claro que ninguno de los tres estaba completamente seguro de que aquella risa fuese provocada por un ser humano; era imposible, lógicamente, pero sin embargo había una nota discordante en la misma, un ruido ligeramente metálico, artificial.
- Bueno - comenzó James mirando nuevamente hacia el hueco por el que se habían precipitado - ¿Alguna idea para salir de aquí?
- Podríamos hacer una escalera humana, subirnos unos encima de otros hasta alcanzar algún saliente al que aferrarnos - respondió Zack sin perder tiempo.
- Claro, y el que está debajo se queda aquí viendo como los otros dos se marchan, ¿no? - replicó Michael de mal humor - No me gusta.
- No, imbécil. El que queda aquí abajo esperará hasta que encontremos ayuda - dijo Zack con mirada fulminante.
- No creo que lleguemos a una altura suficiente como para salir de aquí. Y las paredes son demasiado lisas como para que podamos escalarlas - zanjó James observando a ambos - De echo, casi diría que son excesivamente lisas - dijo acercando la mano a una de las paredes, las piedras que la formaban ni siquiera tenían poros, lo que reforzaba la idea de que aquella construcción había sido ideada para que lo que hubiese dentro no saliese.
- Entonces no queda más remedio que avanzar por aquí y rezar para que encontremos alguna salida - respondió Zack alejándose del grupo.
La idea era lógica, debían aprovechar el buen estado físico para comenzar a avanzar por aquél lugar para tener posibilidades de encontrar una salida por la que poder escapar. No obstante la idea de avanzar por la semioscuridad de aquél lugar no era en absoluto agradable.
- No me fío un pelo de él, James. Creo que si la situación lo requiere no dudará en dejarnos aquí vendidos con tal de escapar - susurró Michael viendo cómo el otro se alejaba.
- Bueno, es mejor no pensar en esas cosas ahora. Nos guste o no ahora mismo dependemos los unos de los otros para poder salir de aquí. Cuando salgamos ya podremos hablar al respecto del asunto - respondió en voz baja.
- Si es que logramos salir de aquí - pensó Michael viendo cómo James también se alejaba, aquello hizo que un escalofrío le recorriese la espalda.
Avanzaban en silencio iluminados por linternas de gran potencia. Descubrieron, con una mezcla de sorpresa y curiosidad, que el suelo que pisaban también era completamente liso, igual que las paredes que formaban los túneles por los que caminaban. Hora tras hora, gruta tras gruta, iban caminando con total desorientación, impulsados por el deseo de encontrar la salida, una salida que no encontraban. Por suerte para los tres la risa no volvió a repetirse...aunque era un mal consuelo ya que eso suponía que, quizá, lo que la hubiese provocado estuviese acechando en silencio en algún lugar, a la espera.
- No tiene sentido - protestó Zack por fin - ¿Para qué una red de túneles tan extensa?
- Bueno, no lo sé - respondió James con un encogimiento de hombros.
- Para que lo que quiera que hubiesen metido aquí se perdiese, no encontrase la salida. Sin duda quienes crearon esto tenían miedo de que eso pudiese escapar, pese a las paredes lisas - sentenció Michael, convencido.
- Eso no son más que chorradas - replicó Zack sin convencimiento en la voz.
Una nueva risa, más audible y clara que la anterior, resonó de nuevo entre los túneles. Los tres se miraron con miedo.
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