martes, 14 de enero de 2014

El laberinto

Zack seguía corriendo por los túneles de piedra tratando de escapar del horror. No sabía hacia dónde se dirigía aunque cada vez tenía más claro que no había ninguna salida real de aquél lugar.

- Vaya, parece que finalmente te has dado cuenta, ¿no? Os ha costado a todos mucho daros cuenta de que no había ninguna salida.
- ¡Cállate, déjame en paz! - gritó Zack en su mente, tratando de alejar a la cosa que le seguía. 

Una última carcajada llenó el silencio en la mente del aterrado hombre que acabó tropezando. Trató de recuperar el equilibrio pero sin detenerse, con lo que cayó al suelo sin remedio. Una nueva humareda de polvo blanco se levantó en el suelo. 

- No tienes por qué correr tanto, pequeña mosca. Aún no voy a por ti. - aseguró la voz, irónica.
- ¿Por qué se supone que debería creerte, eh? - preguntó Zack aún en el suelo, agotado. Había estado corriendo durante horas y estaba agotado, quedarse en el suelo recuperando el aliento era algo demasiado tentador como para evitarlo. 
- Sencillamente porque ahora tengo comida, que me durará durante algún tiempo. Cuando vuelva a entrarme hambre, o vuelva a aburrirme, iré a cazarte pequeña mosca. Hasta el momento dejaré que sigas correteando por los hilos de mi red.
- ¿Los hilos de tu red? - preguntó burlesco Zack colocándose en pie, mientras negaba con la cabeza tratando de auto convencerse de lo que estaba a punto de decir - No seas ridícula, aquí no hay ninguna red, ni ninguna tela. Eres una araña vaga, ¿o será que el tiempo las ha deshecho? 

Una nueva carcajada potente sacudió al hombre de pleno. En esta ocasión fue tan fuerte que le hizo gritar, tapándose los oídos mientras empezaba a sangrar un poco por la nariz. Todo aquello hizo que el hombre sintiese el miedo en su cuerpo. 

- ¿Por dónde crees que has estado caminando hoy? ¿Acaso creíais que la pirámide era una construcción funeraria o una especie de prisión? No me hagas reír, pequeña mosca. Era una trampa, tan sencilla pero tan efectiva...vosotros los humanos sois codiciosos y estúpidos. Habéis caído en mi trampa sin pensároslo un momento. Los túneles por donde caminas, el laberinto que hay en el miedo, son mis redes. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario