- No creas que yo sé mucho más que tú - respondió Rick a desgana. El silencio había sido más cómodo - Sólo sé que el mando nos ha reasignado como parte de la vanguardia para asaltar un laboratorio farmacológico y recuperar unos datos - se encogió de hombros de mala gana.
- ¿Qué significa todo eso? - preguntó Anthony, el más jóven de los cuatro.
- Significa que nos acaban de servir a todos una doble ración de mierda calentita - dijo John echándose a reír con ganas.
- Tranquilo amiguito, yo te cubro, ¿vale? - trató de animar Cody a Anthony con una palmada en la espalda - Novatos. Se acojonan a la primera - pensó para sí negando con la cabeza.
El vehículo volvió a avanzar en silencio. El ruido de las ruedas en la tierra, los grillos cantando a la luna, y el rumor del viento silbando eran la única música que los acompañaba. Cada uno iba digiriendo la información como podía. Su misión era sencilla: localizar y eliminar a un objetivo de prioridad en un pueblecillo dejado de la mano de dios. Ahora, tras descubrir el horror de la casa, la cosa había cambiado. ¿Qué clase de laboratorio despertaba el interés del ejército lo suficiente como para arriesgarse a invadir un país? Un laboratorio militar, desde luego.
- ¿Y qué hay del equipo asignado para el asalto? ¿Por qué no los han mandado a ellos? No tiene sentido este cambio repentino. Además, ¿para qué asaltar ese sitio? Seguro que algún capullo quiere encontrar la cura de la calvicie, o alguna estupidez semejante - se decía Rick mientras el coche avanzaba, ajeno a que el equipo previamente asignado para el asalto del laboratorio había desaparecido.
Por fin llegaron a las coordenadas del lugar y se encontraron ante un páramo yermo y plano. Los cuatro miraron en silencio antes de dedicarse una mirada de total complicidad: allí no había nada.
- El laboratorio es subterráneo - dijo Rick antes de que John pudiese hacer algún chiste gracioso. O al menos que él considerase gracioso - Vamos, no quiero pasar aquí toda la noche.
- Esto no me gusta - susurró Anthony bajando.
- Tranquilo colega, no va a pasar nada - animó Cody con sencillez.
Se dirigieron hacia un cúmulo de rocas en silencio, vigilando los flancos. Un laboratorio subterráneo era útil para que no lo encontrase quien no debía, pero no dejaba de ser una tumba de grandes dimensiones. Ninguno imaginaba qué encontraría allá abajo.
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