sábado, 11 de enero de 2014

Vidas sin valor V

Por fin encontraron la puerta que habían estado buscando, allí encontrarían lo que quiera que el mando les había ordenado encontrar y recuperar. El proyecto Aurora estaba a una sola puerta de distancia, pero no sería fácil abrirla. Era una puerta de seguridad de acero de casi metro y medio de grosor. Se miraron una vez más esperando órdenes para proceder.

- Voladla – ordenó Rick sin dudarlo un momento.
- Vamos allá – asintió Cody preparándose para cumplir la órden.

La volaron, y con ella casi también el edificio por completo, y pasaron al interior. Era una habitación amplia y completamente vacía, a excepción del enorme superordenador que dominaba toda la estancia. No esperaban una cosa como aquella, eso les retrasaría. Rick sabía que debían comenzar cuanto antes para terminar de una maldita vez; todo lo que estuviesen allí era tiempo que ellos podrían usar para engrosar filas y lanzar un ataque contra ellos, sin duda alguien no querría que sus secretos se desvelasen. Sin embargo no hubo una llegada masiva de soldados armados, sino que simplemente el edificio completo se quedó sin energía.

- ¡Mierda! – exclamó Rick, consciente de lo que eso significaba.
- ¿Ahora qué hacemos joder? – preguntó Anthony, mucho más nervioso que antes.
- Mantener la calma. Desmontaremos esta mierda y nos la llevaremos a rastras si hace falta, novato – dijo John con calma – Así que ayuda a Cody y deja de perder el tiempo llorando, ¡vamos!

Había sido brusco con el chaval y Rick le estaba diciendo eso precisamente con la mirada, pero a John le importaba en realidad una mierda lo que Rick le dijera en ese sentido. Tampoco le importaban mucho los “sentimientos” del novato. Estaban allí para cumplir la jodida misión y desde luego a él no iban a meterle una ráfaga de tiros en el culo por culpa de un novato llorica. No está aquí de picnic, le respondía en silencio John con un encogimiento de hombros.

- Bien amiguito – dijo Cody mirando al novato – Busca cualquier rendija donde estén guardados los discos duros. Eso es lo que nos llevaremos.
- Sí señor – dijo Anthony con un ligero tono de desgana y resentimiento.
- Eh, novato – dijo Cody zarandeándolo un poco – Cuando esta mierda acabe siéntete mal porque te hayan reñido, o háblalo con él, ¿de acuerdo? Pero ahora céntrate en lo que tienes que hacer. No podemos flaquear en la misión – le dijo con tono duro, pero tratando de sonar amable.

Tardaron más de media hora en conseguir localizar y extraer todos los discos duros del ordenador, y lo hicieron sin importarles tener que destrozarlo para sacarlos.

- Bien jefe, podemos irnos – comunicó Cody adelantándose para salir.
- Todos en silencio y atentos. No sabemos quién está esperando tras la otra puerta, ¿de acuerdo? – dijo Rick en un susurro.

Lo hicieron. Salieron del laboratorio en completo silencio mientras se cubrían unos a otros. No encontraron resistencia alguna y eso les extrañó pero la respuesta la encontraron en la entrada del laboratorio: de nuevo trozos, sangre, vísceras. En esta ocasión nadie vomitó ya que todos tenían el estómago vacío, pero el olor era penetrante y desagradable.

- ¿Qué mierda tío? – preguntó Cody tratando de mirar a otro lado - ¿Es que tienen jodidos leones aquí abajo o qué?
- Vámonos joder, vámonos de una vez – dijo John dirigiéndose hacia el transporte, pero éste había desaparecido.
- ¡Eh, aquí hay un herido! – dijo Anthony corriendo hacia uno de los científicos que se arrastraba hacia ellos por el suelo.
- ¿Qué…?

Anthony había corrido hacia el tipo que iba demasiado lento hacia ellos, sangrando profusamente del estómago.

- Tranquilo amigo, le ayudaremos – dijo inclinándose sobre él.
- ¡Novato apártate de él! – ordenó Rick con tono autoritario.
- ¡Está herido señor, necesita ayuda! – dijo el chico mirándolos para protestar.


En ese momento, el científico del suelo lo mordió en los brazos, arrancándole un buen pedazo de carne. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario