- Por fin se ha acabado toda esta
mierda. En cuanto lleguemos al portaaviones y haga el informe de rigor pienso
echarme a dormir hasta que no pueda aguantar más. Sólo quiero olvidar todo este
jodido asunto de una vez por todas, estoy harto –
piensa mientras mira distraído por la ventanilla del helicóptero que se los
llevan.
Para
sorpresa de todos la evacuación fue mucho más rápida de lo que habrían
imaginado en un principio, parecía que el mando estaba esperando con ansias a
que les solicitasen la extracción para mandar el helicóptero a las coordenadas,
eso era raro. Por supuesto todos sabían que ese informe de rigor no iba a ser
precisamente de rigor; Rick se había metido en un buen lío al desobedecer las órdenes
directas del mando de volver a la base en cuanto tuviesen los datos del
proyecto Aurora, pero al propio Rick le importaba un bledo todo en ese momento,
sólo estaba cansado, harto.
Cuando lleguemos al portaaviones
tendremos sangre, sí, sangre. Podremos beber hasta saciarnos, alimentarnos
hasta reventar…y entonces los llamaremos, sí, y ellos vendrán…ellos esperan ser
llamados, pero ellos no lo saben. Sangre, sangre al fin. Consíguenos sangre
para que ellos vuelvan. No nos falles, no lo hagas.
Anthony
estaba aguantando con bastante entereza las miradas desconfiadas y los
cuchicheos extraños de John y Cody en el helicóptero. Lo sabía sin necesidad de
haberlos visto haciéndolo, lo sabía porque…porque lo sabía, no sabía cómo. Cerró
los ojos, cansado también, y se acomodó como pudo contra una de las metálicas
paredes, tratando de dormir.
Una
vez más su mente se llenó con la imagen de la sangre fluyendo, caliente y
espesa, derramada de la carne. No importaba qué carne fuese, podía ser
perfectamente tanto animal como humana, pero tenía que haber sangre, mucha
sangre. Aquellas imágenes le desconcertaron una vez más al no saber a qué se
debían, pero de nuevo volvió a sentirse extrañamente feliz ante la visión de la
sangre, de nuevo volvió a sonreír contento por verla. Ansioso por saborearla. Sangre, la sangre…tenemos que aguantar,
llegar al destino. No podemos tener la sangre ahora, luego habrá más, mucha
mucha más.
- Tío,
¿crees que hacemos bien en llevárnoslo? – preguntó John, sin especificar.
- ¿A
qué te refieres? – preguntó Cody mirando primero a Anthony, y luego a los
discos extraídos del laboratorio.
-
Creo que a los dos – admitió por fin John, mirándolo fijamente – No sé por qué,
pero todo esto me huele jodidamente mal, hermano. Aquí hay algo que no me gusta
nada.
- Estaremos
alerta, no te preocupes. Seguramente en cuanto lleguemos al novato le pinchen
la antitetánica, o algo parecido – trató de sonreír.
No lo
logró, él también estaba sometido a una tensión constante sin saber por qué;
Rick también lo estaba, probablemente más incluso que ellos, pero se había
derrumbado nada más entrar en el helicóptero, se había quedado casi instantáneamente
dormido por el agotamiento de la jornada. Anthony…el novato estaba jodidamente
raro, lo sabían, lo intuían, pero no sabían por qué. Lo tendrían vigilado,
desde luego.
- Sangre, sangre. Nos vigilan, pero nos
da igual, no nos importa. Cuando lleguemos al portaaviones no podrán detenernos.
- ¿Pero y si impiden que lleguemos? Desconfían,
lo hacen.
- Entonces los mataremos.
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