miércoles, 29 de enero de 2014

Vidas sin valor

Rick consiguió llegar a su objetivo donde se encontraba la sala de los motores de emergencia. Por suerte para él aquella habitación no se encontraba a oscuras, y eso era un alivio porque así podría eliminar gran parte de la sugestión a la que había estado sometido desde que se había despertado. Miró alrededor esperando a que apareciese Cody, seguro de que no podía tardar mucho más en hacerlo.

- Esto no me gusta, no me gusta en absoluto. Aquí están pasando cosas muy raras desde que trajimos eso al barco, y creo que nadie sabe en realidad el potencial que tiene ese chisme para mandarnos a todos al infierno – pensó posicionándose en la sala para poder cubrir una de las dos entradas por donde podía entrar...no sabía quién – Joder, Cody, ¿dónde demonios estás? – se dijo inquieto – Espero que no se tomara en serio eso de que íbamos a buscar a John, maldita sea.

Silencio, silencio absoluto. Los segundos pasan como si fuesen horas para él, que se encuentra tenso y nervioso esperando ver aparecer de un momento a otro cualquier criatura de pesadilla por la puerta que está vigilando – Por favor, que no entren por la otra, por favor, que no me cojan despistado – pensaba de vez en cuando mientras miraba hacia atrás, inquieto. Se preguntaba una y otra vez, con insistencia, dónde demonios se podrían haber metido los encargados de reparar el suministro principal de energía, aunque no quería saberlo en realidad. Era consciente de que aquello era una auténtica trampa para todo aquél que se adentrase en el lugar.

- Ese humano es el líder de los otros.
- No, el humano líder está arriba.
- Quiero decir de los que han bajado aquí, tal vez sea buena idea cogerle con vida.
- ¿Para qué? Los humanos sólo sirven a un propósito, y una vez cumplido ya serán inútiles.
- Nos puede llevar hasta el humano líder, y entonces podríamos…
- Comprendo, sí.

- ¿Pero dónde coño se ha metido toda mi maldita patrulla, maldición? – dijo Rick al borde del ataque de nervios mientras trataba de calmarse un poco, aunque sabía perfectamente que no podría hacerlo. La situación era bastante extraña y se prestaba muy bien para que uno pensara cosas raras. No es que creyese en la teoría de John y Cody de los zombies, al menos no la creía demasiado, pero sí que estaba seguro de que algo estaba pasando con Anthony, y eso era lo que le preocupaba. Sabía que no debían permitir que lo que estuviese allí abajo, con ellos, llegara a los niveles superiores del portaaviones. Por fin pudo escuchar unos pasos que se acercaban a un ritmo frenético, y ese sonido hizo que se le helara la sangre durante unos segundos. Se preparó cobijándose más aún en su escasa cobertura, apenas una viga de metal, y respiró de manera lenta para tranquilizarse y prepararse para lo que estuviese por llegar. Trató de adelantarse a eso que se acercaba intentando adivinar por dónde aparecería, pero le fue imposible ubicar los pasos que resonaban con ecos metálicos por los pasillos. – Bien, a la menor duda que tenga lo llenaré de plomo y luego le preguntaré qué hora es – se dijo intentando sonreír con el chiste, y cerró los ojos un instante casi rezando.

Cuando la criatura entró en aquella sala tuvo que tirarse al suelo a las prisas ante una ráfaga de balas que le habían disparado.

- Eh, ¿qué cojones haces, gilipollas? – se quejó Cody, asustado.
- ¿Qué…? – la voz de Rick sonaba incrédula pero aliviada – Eres tú, ¿de verdad? – preguntó sintiéndose estúpido.
- No, soy tu abuelita la del campo – ironizó Cody levantándose del suelo – Joder Rick, ya te pagué los veinte pavos la semana pasada – bromeó.
- ¿Has visto a John, o al novato? – preguntó Rick después de apagar la sonrisa.
- No, tío. ¿Y tú?

- No, yo tampoco. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario