martes, 29 de abril de 2014

2 días

    Cuando despertó al día siguiente se encontraba físicamente destrozado y sin ganas de nada, pero al menos podía agradecer haber perdido buena parte del agotamiento psíquico que tenía: aparentemente todo rastro de la borrachera y la posterior resaca habían desaparecido. Esa era una buena señal para él, ya que podría volver a caminar a buen ritmo sin tener que preocuparse del mareo que le provocaba caminar mientras se tambaleaba. No obstante seguía teniendo un problema muy acuciante: no tenía comida ni agua. 

- Bueno, veamos qué encuentro hoy en este pequeño paraíso del mundo terrenal. - se dijo a desgana mientras caminaba hacia la carretera para continuar su camino hacia dios sabría dónde. 

    En un momento dado se llevó las manos a los bolsillos, probablemente al recordar en contra de su voluntad la aparición de aquella extraña nota, en busca de algo útil que hubiese aparecido allí sin que él supiera cómo. Los bolsillos estaban vacíos. - En realidad es de agradecer, así al menos me ahorro encontrar una nota que me hubiese puesto de los nervios. - se dijo, tratando de alcanzar un tono optimista en sus pensamientos. No obstante pronto se percató de que, en el suelo bajo sus pies, unas líneas blancas comenzaban a serpentear de aquí para allá, formando un dibujo intrínseco que no podía ver desde aquella perspectiva. - Vaya, para ser una señal de carretera es un poco grande, ¿no? - pensó, mirando alrededor. 
    Al encontrar, junto a la cuneta, un grupo de rocas que alcanzaban casi los dos metros de altura se decidió a escalarlas para poder ver con mayor claridad el dibujo que cubría parte del asfalto. No sabía por qué, pero la curiosidad era demasiado grande en aquél momento como para poder rechazarla. 

Te quedan 2 días 

    El miedo no tardó en sacudirle por completo como una ráfaga de viento repentina y se apresuró a bajar del cúmulo de rocas, temiendo perder el equilibrio y caer al suelo. - Esto tiene que ser una maldita broma, sólo eso. ¿Dos días? Tonterías, me quedan muchos más. Nadie sabe cuántos días me quedan para... - no pronunció la palabra ya que en ningún momento nada le había sugerido que la cuenta atrás dictaminase su muerte, pero estaba convencido de que no iba a ser para nada bueno. 
    Reanudó la marcha a toda prisa, sin llegar a correr ya que no quería que el pánico se adueñase de él por completo, para alejarse de aquél maldito dibujo que le recordaba que seguía en el mismo lugar donde había empezado: en el desconocimiento. 

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