Aunque era algo evidente que no iban a dejar a Anthony atrás, a menos que se convirtiese en una repentina amenaza para el equipo, Rick no podía dejar de darle vueltas al maldito asunto de los zombies y la posibilidad de que uno de sus hombres fuese a convertirse en uno. Obviamente la idea era absolutamente ridícula; él sabía que eso era sólo asunto de moda en las películas y que no existían zombies en la vida real, tampoco poseídos endemoniados ni otras tonterías por el estilo. Sin embargo estaba tan convencido de que de un momento a otro Anthony abriría los ojos, sus muertos y desvaídos ojos, y los miraría sin verlos; avanzaría a por ellos torpemente, o quizá se echase a correr como un loco, y se lanzaría sobre los despistados hombres para comérselos vivos...
- Basta de tonterías. Todos estamos cansados, eso es todo. Las imágenes de la casa y el laboratorio nos han sugestionado de mala manera, no sé qué demonios provocó toda esa mierda y no me interesa descubrirlo, pero no se trata de jodidos zombies de las narices - se decía en silencio una y otra vez, tratando de creérselo.
El silencio del viaje en esa ocasión había quedado roto por la entrecortada y pesada respiración del novato, que parecía debatirse entre la vida y la muerte. John iba al volante y Cody junto a él de modo que Rick y Anthony quedaban en la parte trasera del vehículo. No habían hecho falta palabras para que el líder de patrulla, por muy convencido que estuviese de que los zombies no existían, se sentase dejando la distancia máxima entre el novato y él, por si acaso. Cuando al fin llegaron desconectaron la radio del mando para que no les atosigasen con preguntas peligrosas, les habían comunicado que tenían que desviar el rumbo para atender al hombre herido de gravedad, y el mando les había comunicado que les mandaba un helicóptero para la extracción.
- Un helicóptero, claro - protestó John cuando se hubo cortado la comunicación - Nos ha jodido Mayo con las flores, nos habían dejado aquí tirados como siempre pero ahora, de la noche a la mañana, nos mandan un puto helicóptero para sacarnos. Qué raro, ¿verdad? - preguntó con ironía.
- Bueno, calma. Tardarán al menos un par de horas en llegar hasta aquí, ¿no? - preguntó Cody con cierta inseguridad en la voz - Quiero decir, tenemos tiempo para intentar ver qué putos datos hemos sacado del laboratorio.
Lo hicieron, o más bien lo intentaron, gracias a los ordenadores que habían quedado en la base militar, dados por destrozados en algún ataque sufrido. El sistema de seguridad desde luego era alto y les costaría bastante flanquearlo, pero John tenía ciertos conocimientos de informática que podría poner en práctica para sacar la información.
- Que alguien le eche un ojo al novato - dijo John antes de ponerse manos a la obra - No creo que aguante mucho más, ha perdido mucha sangre - añadió para alivio de Rick.
- Yo lo vigilaré - asintió el líder - Cody, tú ocúpate de vigilar el perímetro. Seguimos en territorio enemigo, por si no os habéis dado cuenta.
Eso era bueno; poder enfrentarse a algo que entendían y conocían era algo que les permitía dejar la mente alerta para escuchar y encontrar tropas enemigas en lugar de pensar en historietas baratas de zombies que se levantaban de entre los muertos. Al cabo de un rato Cody escuchó un ruido, y llamó a Rick.
- ¿Qué pasa? - preguntó mirando por la ventana.
- No estoy seguro, tío. He oído un ruido ahí fuera.Bien podría ser un animal, o algún civil, pero...no sé, no estoy seguro - dijo con cierta ansia en la voz.
- Bien, cálmate. Sigue atento y si vuelves a escuchar algo vuelve a avisarme, saldré a echar un ojo - respondió en tono tranquilizador.
- Lo siento, jefe - susurró el hombre.
- No te preocupes, todos estamos cansados - dijo en el mismo tono bajo mientras se giraba despacio - Espero que toda esta mierda termine pronto.
Cuando se acercó hacia donde estaba Anthony la sangre se le heló en las venas. No estaba, sólo quedaba un gran charco de sangre coagulada.
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