sábado, 25 de enero de 2014

Vidas sin valor

La imagen que había tenido en sus sueños había sido aterradora y desconcertante, aunque lo peor había sido despertar escuchando la alarma de megafonía y la oscuridad en las habitaciones; los motores de emergencia probablemente se hubiesen activado cuando la energía principal falló, pero éstos apenas lograban abastecer los sistemas vitales del barco, la luz en los pasillos había quedado relegada a un segundo plano.

- Espero que esto no sea más que una falsa alarma en realidad – pensó, cansado, mientras avanzaba a trompicones para salir del camarote; aún estaba medio dormido y agotado y no lograba coordinar bien lo que hacía. Escuchaba gritos ahogados a su alrededor pero no lograba ubicarlos, y eso le ponía nervioso – No sé qué está pasando aquí, pero creo que no quiero descubrirlo – pensó caminando de un lado para otro sin lograr orientarse.
- ¡Eh, Rick! – gritó alguien a su lado. Sintió los pasos acercarse y por un instante sintió desconfianza y miedo - ¿Estás bien? – preguntó zarandeándolo.
- ¿Qué diablos está pasando aquí, marine? – preguntó poniendo cierta distancia entre ambos. Lo empezaba a reconocer, era uno de sus compañeros de camarote, pero desconfiaba.
- Esperaba que tú supieras algo – replicó el tipo poniendo mala cara – Voy a echar una mano en las labores de reparación del motor, te cuidado – dijo marchándose.

Instintivamente supo que no volvería a verlo jamás con vida; fue tan consciente de aquello como de que respiraba pero no fue capaz de poder advertírselo a tiempo, el hombre había desaparecido escaleras abajo a toda prisa. Pensó en seguirlo para poder detenerlo e impedirle que bajase hacia allí, pero pensar en la sala de máquinas oscura y repentinamente silenciosa le provocaba miedo. Tenía que bajar, pese a todo miedo que pudiese tener, tenía que evitar que aquél desgraciado bajase a su muerte.

- Rick, sígame – ordenó Bradford con autoridad mientras avanzaba por los pasillos sin detenerse.
- Yo… debo cumplir órdenes – pensó mientras lo seguía, olvidándose por completo de aquél marine que bajaba hacia la sala de máquinas, hacia la…

- … guarida, tenemos que protegerla como sea. No podemos arriesgarnos a que ellos la encuentren antes de tiempo, ahora somos débiles.
- Sí, ellos no deben encontrarla. Los otros tienen que dormir, que recuperar fuerzas, y entonces… sangre, al fin. Volver, volver de nuevo a salir a la luz.
- Necesitamos sangre, ellos vienen hacia nosotros. Sangre para volver.
- Pronto despertarán, pronto volveremos.

- La situación está jodida, Rick – dijo Bradford mirándolo a los ojos un momento, antes de apartarlos ¿avergonzado?
- ¿Cuál es la naturaleza del ataque, coronel? – preguntó aún con la cabeza embotada.
- Aún no lo sabemos – admitió a desgana – Pero sea lo que sea ha cortado el suministro principal de energía, así que es lógico pensar que ahora irá a cortar el de emergencia. Quiero que lleves a tus hombres abajo para protegerlo hasta que podamos descubrir qué ha pasado con la sala de máquinas y lo hayan arreglado. ¿Queda claro?
- Cristalino, coronel – respondió Rick saliendo de allí con mayor desgana aún – Es decir, que nadie tiene ni puta idea de qué nos está atacando, ¿no es así? No queréis decir que esto es a consecuencia de los datos que hemos traído, ¿verdad? Bueno, espero que tengas la conciencia tranquilo, Bradford, porque aquí va a morir mucha gente. Lo sé, lo noto.

Tenía que buscar a su patrulla, y eso era más fácil de hacer que de decir. ¿Dónde estarían John y Cody? No lo sabía ¿dónde estaría Anthony? No quería saberlo. Tenía que buscarlos.

- Eh, Rick. Por fin te encuentro, tío – la voz de Cody, eso era un consuelo. Se acercó a su líder de patrulla - ¿Cuáles son las órdenes?
- ¿Dónde está John? – preguntó Rick mirándolo a los ojos.
- Ha… - dudó, apartando la mirada – Joder, ha bajado a la sala de máquinas. Está convencido de que el novato es un zombie y va a cargárselo…

- Entonces vamos con él – dijo Rick y comenzó a caminar, dejando a Cody mirándolo incrédulo. 

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