La imagen
que había tenido en sus sueños había sido aterradora y desconcertante, aunque
lo peor había sido despertar escuchando la alarma de megafonía y la oscuridad
en las habitaciones; los motores de emergencia probablemente se hubiesen
activado cuando la energía principal falló, pero éstos apenas lograban
abastecer los sistemas vitales del barco, la luz en los pasillos había quedado
relegada a un segundo plano.
- Espero que esto no sea más que una falsa
alarma en realidad – pensó, cansado, mientras avanzaba a trompicones para
salir del camarote; aún estaba medio dormido y agotado y no lograba coordinar
bien lo que hacía. Escuchaba gritos ahogados a su alrededor pero no lograba
ubicarlos, y eso le ponía nervioso – No sé
qué está pasando aquí, pero creo que no quiero descubrirlo – pensó caminando
de un lado para otro sin lograr orientarse.
-
¡Eh, Rick! – gritó alguien a su lado. Sintió los pasos acercarse y por un
instante sintió desconfianza y miedo - ¿Estás bien? – preguntó zarandeándolo.
- ¿Qué
diablos está pasando aquí, marine? – preguntó poniendo cierta distancia entre
ambos. Lo empezaba a reconocer, era uno de sus compañeros de camarote, pero
desconfiaba.
-
Esperaba que tú supieras algo – replicó el tipo poniendo mala cara – Voy a
echar una mano en las labores de reparación del motor, te cuidado – dijo marchándose.
Instintivamente
supo que no volvería a verlo jamás con vida; fue tan consciente de aquello como
de que respiraba pero no fue capaz de poder advertírselo a tiempo, el hombre
había desaparecido escaleras abajo a toda prisa. Pensó en seguirlo para poder
detenerlo e impedirle que bajase hacia allí, pero pensar en la sala de máquinas
oscura y repentinamente silenciosa le provocaba miedo. Tenía que bajar, pese a
todo miedo que pudiese tener, tenía que evitar que aquél desgraciado bajase a
su muerte.
-
Rick, sígame – ordenó Bradford con autoridad mientras avanzaba por los pasillos
sin detenerse.
- Yo… debo cumplir órdenes – pensó mientras
lo seguía, olvidándose por completo de aquél marine que bajaba hacia la sala de
máquinas, hacia la…
- … guarida, tenemos que protegerla como sea.
No podemos arriesgarnos a que ellos la encuentren antes de tiempo, ahora somos
débiles.
- Sí, ellos no deben encontrarla. Los otros
tienen que dormir, que recuperar fuerzas, y entonces… sangre, al fin. Volver,
volver de nuevo a salir a la luz.
- Necesitamos sangre, ellos vienen hacia
nosotros. Sangre para volver.
- Pronto despertarán, pronto volveremos.
- La situación está
jodida, Rick – dijo Bradford mirándolo a los ojos un momento, antes de
apartarlos ¿avergonzado?
- ¿Cuál
es la naturaleza del ataque, coronel? – preguntó aún con la cabeza embotada.
- Aún
no lo sabemos – admitió a desgana – Pero sea lo que sea ha cortado el
suministro principal de energía, así que es lógico pensar que ahora irá a
cortar el de emergencia. Quiero que lleves a tus hombres abajo para protegerlo
hasta que podamos descubrir qué ha pasado con la sala de máquinas y lo hayan
arreglado. ¿Queda claro?
- Cristalino,
coronel – respondió Rick saliendo de allí con mayor desgana aún – Es decir, que nadie tiene ni puta idea de qué
nos está atacando, ¿no es así? No queréis decir que esto es a consecuencia de
los datos que hemos traído, ¿verdad? Bueno, espero que tengas la conciencia
tranquilo, Bradford, porque aquí va a morir mucha gente. Lo sé, lo noto.
Tenía
que buscar a su patrulla, y eso era más fácil de hacer que de decir. ¿Dónde
estarían John y Cody? No lo sabía ¿dónde estaría Anthony? No quería saberlo. Tenía
que buscarlos.
-
Eh, Rick. Por fin te encuentro, tío – la voz de Cody, eso era un consuelo. Se acercó
a su líder de patrulla - ¿Cuáles son las órdenes?
- ¿Dónde
está John? – preguntó Rick mirándolo a los ojos.
- Ha…
- dudó, apartando la mirada – Joder, ha bajado a la sala de máquinas. Está convencido
de que el novato es un zombie y va a cargárselo…
-
Entonces vamos con él – dijo Rick y comenzó a caminar, dejando a Cody mirándolo
incrédulo.
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