jueves, 20 de febrero de 2014

Vidas sin valor - Final.

- Bueno, esto ya está. Espero que toda esta locura resulte – pensó mirando la lancha de supervivencia que había fletado para la hora de escapar del barco - ¿Debería…llevarme al novato? – de nuevo la incesante pregunta abriéndose paso por su mente, de manera implacable; la respuesta era sencilla, pero dolorosa: no. – Si está infectado con esas cosas es mejor no arriesgarse a que infecte a nadie más…a decir verdad, ¿estaré yo infectado? – esa era la pregunta que su subconsciente llevaba tiempo haciéndose, pero que no se atrevía a formular. ¿Lo estaba? De estarlo no podría abandonar el barco, pero… ¿estaba realmente dispuesto a morir? No, no lo estaba. Indeciso, avanzó unos pasos hacia la portezuela que daba al interior del portaaviones, preguntándose si debía bajar o no.

- Tenemos que estar preparados, no hablarán demasiado tiempo. Cuando lo hagan, tendremos que buscar la forma de pasar de un cuerpo a otro, rápido.
- ¿Crees que realmente funcionará? No estamos excesivamente desarrollados, aún no podríamos sobrevivir demasiado tiempo en el exterior.
- Lo estemos o no ya no importa. Si queremos sobrevivir tendremos que hacerlo, la otra opción es mucho peor.

- Listo, por increíble que parezca…ya está listo - á listo – se dijo Anthony observando su “obra”. Había colocado explosivos suficientes como para volar el barco dos veces, y aun así no estaba seguro de que fuesen suficientes; sabía que, tarde o temprano, aquellas criaturas acabarían superando ese “bloqueo” que las voces de su cabeza habían puesto, tenía que darse prisa – Arriba, a buscar a Rick. ¿Estáis preparados? Nos vamos de aquí – preguntó a las voces, que llevaban demasiado tiempo en silencio; eso le ponía nervioso. Subió las diferentes secciones del barco para llegar hacia la superficie, donde esperaba Rick. Al verle se acercó unos pasos – Ya está listo, jefe – respondió tratando de sonar animado, tenía que engañar a las voces – Con sólo apretar un botón ya nos enfrentaremos a un tribunal militar – sonrió un poco, pero el otro hombre lo no lo hacía en absoluto.

- ¡Envía a los durmientes a por ellos, ahora!
-Todos, arriba. ¡Matadlos, matad a los humanos!

Todos empezaron a moverse, de prisa, hacia la superficie.

- Sí, ya está… - asintió Rick, mirándolo seriamente.
- Toma, jefe. Creo que a ti te servirá mucho más que a mí – comentó Anthony, tendiéndole el detonador de los explosivos.
- Sí, gracias… - le tendió la mano con cierta desconfianza, no perdió tiempo en apartarse.
- Gracias a ti, jefe – replicó con tono serio – Pero ahora márchate de una vez, ¡deprisa! – gritó.
- No te olvidaré, novato – respondió mientras caminaba hacia la lancha de evacuación. Había sentido la necesidad de darle un abrazo al maldito chaval, pero se resistió a hacerlo.

Anthony logró retener a los durmientes el tiempo suficiente para que Rick abandonase el barco, aunque sin estar demasiado orgulloso de ello. Cuando la lancha se alejó lo suficiente del portaaviones apretó el botón, rezando porque no se hubiese alejado demasiado como para que no llegase la señal. Durante un instante contuvo la respiración…hasta que estalló, provocando un ruido ensordecedor.

- Ahí se van años de mi vida, y cientos de hermanos. Al menos…no ha sido en vano – pensó, cerrando los ojos. El barco tardaría horas en hundirse, pero para entonces ya estaría demasiado lejos como para verlo.

- Creo que lo hemos logrado.
- Sí, ha resultado, ¿verdad? Estamos…dentro.
- Sí, de camino a por más sangre.

- Sangre, sangre…volver a empezar, una vez más. 

PD: Último capítulo de un pequeño relato que nunca fue ideado como tal, el comienzo fue un pequeño desvarío que escribí hace bastante tiempo con el móvil. Este pequeño cuento ha tomado en varias ocasiones un cariz que no terminaba de gustarme, pero finalmente ha terminado y me ha servido para algunos proyectos secretos. Quiero dar las gracias a quien lo haya leído. 

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