lunes, 10 de febrero de 2014

Vidas sin valor

- Tenemos que hacer algo, y hacerlo de una vez.
- Ya han llegado, tranquilo.
- ¿Y si el otro humano se rebela?
- No puede hacerlo.
- ¿Cómo estás tan seguro?
- …

Aquél repentino silencio le confirmó sus sospechas: esas voces no eran tan poderosas como decían ser. Eso era un alivio, porque comprendía que podía hacer algo para vencerlas o, al menos, retrasarlas lo suficiente para que Rick y Cody pudiesen actuar. Corrió. Corrió a toda prisa, ajeno a los sonidos que escuchaba a su alrededor; sabía que aquellos “durmientes” debían estar cerca y que iban en busca de los dos, pero también sabía que al estar infectado no le atacarían a él. Las voces no lo permitirían.

- Bueno, esto ya está listo – comentó Rick con un tono ligeramente animado.
- ¿Y por qué diablos te alegras por eso, Ricky? Estamos a punto de volarnos en pedazos y tú sin embargo pareces… ¿feliz? – pensó mirándolo con desconfianza – Sí, supongo que ya está – asintió, desganado. - ¿Cómo se supone que vamos a hacerlo?
- ¿A qué te refieres? – preguntó, confundido, devolviéndole la mirada.
- ¿Cómo vamos a hacer que explote todo este combustible? – preguntó de nuevo, cruzándose de brazos – No creo que podamos simplemente acercarle un mechero sin más, ¿no crees? Tiene que ser algo grande, algo que las haga estallar todas a la vez.
- Había pensado en que podíamos dispararles pero…¿por qué no simplemente acercarle un mechero? – preguntó, con cierta desconfianza a su vez – Lo hagamos como lo hagamos vamos a morir igualmente, ¿no crees? Casi preferiría que me matase la explosión en lugar de ahogarme.
- ¿De verdad prefieres morir sin sufrir demasiado, o es que pretendes darme una patada y encerrarme aquí dentro mientras tú buscas una salida? – se preguntó, mirándolo.
- Ya te estás poniendo pesado con que no debemos hacer reventar el barco, ¿no te parece? ¿Será porque te has dedicado a entretenerme mientras llegan tus amiguitos? – pensó, manteniéndole la mirada.

El silencio era excesivamente violento e incómodo; ambos hombres sabían perfectamente      que ya no había una confianza plena en el otro y eso era muy malo, máxime teniendo que confiar plenamente para poder volar el barco sin que surgiesen problemas. Debían hablar, ambos lo intuían, debían confesarse mutuamente las intenciones reales que tenían para poder cumplir con el trabajo sin problemas pero no podían. Algo había pasado en el otro para que no pudiesen confiar, y no sabían qué era.

- Entonces movamos el culo de una vez, ¿no? – dijo Rick, rompiendo finalmente el incómodo silencio.
- Sí…deberíamos – asintió, despacio. Rick suspiró, claramente cansado.
- Ya está bien, ¿no? – dijo mirando a Cody, exasperado – Ya vale de desconfianzas y pérdidas de tiempo, maldita sea. Si no vas a ayudarme de verdad márchate de una vez. Estoy harto de eso.
- ¿Te crees que es fácil suicidarte sin más, jefe? – preguntó en tono burlón – Ya te lo he dicho, si no te ayudo entonces tendré que detenerte.
- Muy bien, entonces hazlo de una vez – abrió los brazos, incitándolo a atacarle.


Los pasos, que ya eran carreras veloces, resonaron demasiado cerca esta vez. Ninguno les prestó atención. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario