domingo, 16 de febrero de 2014

Vidas sin valor

- Sonámbulos no, ausentes. Están conscientes y saben lo que está pasando a su alrededor. Es como si no hubiese pasado nada raro, simplemente están esperando a que algo los active – pensó viendo cómo caminaban con normalidad. Parecían totalmente iguales a él, esperando simplemente a que algo les diese la orden de actuar – Me pregunto qué pasaría si de repente me planto delante de uno de ellos, sin que nada los haya puesto sobre aviso. ¿Reaccionarían con normalidad o me atacarían directamente? – no conocía la respuesta, y tampoco quería conocerla, pero no pudo evitar hacerse la pregunta.

Decidió continuar por el conducto de ventilación, pasando por alto aquellas cosas. Tenía que darse prisa si quería cumplir con su plan. – Si he llegado hasta aquí, podría intentar llegar hasta el puente de mando. Quizá pudiese comunicarme con el mando central y solicitar que destruyesen este barco…claro que sería imposible; nadie me haría caso, me tomarían por loco. No, la única oportunidad que tengo para detener a esas cosas es volando el barco…pero podría intentar salir de aquí a tiempo, pidiendo incluso que vengan a buscarme. Podría decir que el barco ha sido atacado y que se hunde, se plantarían aquí en menos de dos horas – pensaba mientras se acercaba hacia niveles superiores del barco. No resultaba fácil ni agradable, pero al menos era una oportunidad y no la desaprovecharía. - ¿Qué habrá sido de Cody? Seguro que lo han cogido… ¡maldita sea! Haga lo que haga, no puedo fallar, por él. Por todos.

- Tal vez nuestro plan acabe fallando.
- ¿Qué?
- El humano parece dispuesto a volar el barco, pese a todo. Hagamos lo que hagamos, lo volará de todas formas.
- ¿Cómo estás tan seguro de eso?
- Muy sencillo. Se dirige directamente hacia el polvorín, no al puente de mando. Si quisiese intentar huir saldría de aquí directamente, sin esperar ni un solo segundo.
- ¿Y a qué esperas para detenerlo?
- No tenemos influencia sobre él, ¿recuerdas?
- Pero sí sobre los durmientes, ¿se te ha olvidado? ¿A qué diablos estás esperando a mandarlos a por él? No podemos permitirnos el lujo de que un simple humano nos derrote.
- No me hacen caso, es como si hubiese alguien interfiriendo entre ellos y nosotros.
- ¿Cómo? Eso es imposible.
- No, no lo es. Esos dos nos han traicionado. No les ha gustado que los…degradásemos.

Atesoró esa información como auténtico oro. Si las voces de su propia cabeza se habían negado a seguir colaborando con las otras dos significaba que estaban solas, solas y asustadas. Era su oportunidad para devolverles lo que le habían hecho a él – Parece que vuestros…amigos no están muy contentos por lo que habéis hecho, ¿verdad? ¿Y cuál es vuestro siguiente movimiento? – preguntó con calma mientras continuaba buscando a Rick. No recibió ninguna respuesta, pero tampoco quisieron hacerle daño por haberse atrevido a hablar con ellas; eso era una buena señal. Las voces no estarían a salvo de la venganza de las otras voces – Mirad, ahora mismo estáis en una situación bastante mala, lo sabéis – insistió, con tono amable – Si os quedáis aquí, en el barco, al final nos acabarán atrapando a los tres. – sintió como si algo se removiese en su cabeza, inquieto.

- ¿Por qué supones que somos dos, humano estúpido? Quizá seamos cientos, o miles.
- ¿Crees que porque hablemos con la misma entonación somos más de uno, pero menos de dos? No tendría sentido, ¿verdad?
- Bueno, da igual cuántos seáis en mi cabeza. Lo que importa de verdad es que estamos metidos en un lío de narices, y si no colaboramos estaremos todos perdidos – respondió él, sin perder los nervios.


Se hizo un silencio incómodo mientras las voces de su cabeza parecían meditar o hablar entre ellas, sin que él lo percibiese. Sabía, o al menos intuía, que no debía molestarlas en ese momento. Estaba a punto de conseguir que aquellas cosas le dejasen en paz, al menos durante un momento, ¿pero estaba dispuesto a pagar ese precio? Podría ser demasiado alto. 

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