- Sonámbulos no, ausentes. Están conscientes y saben lo que está pasando
a su alrededor. Es como si no hubiese pasado nada raro, simplemente están
esperando a que algo los active – pensó viendo cómo caminaban con
normalidad. Parecían totalmente iguales a él, esperando simplemente a que algo
les diese la orden de actuar – Me
pregunto qué pasaría si de repente me planto delante de uno de ellos, sin que
nada los haya puesto sobre aviso. ¿Reaccionarían con normalidad o me atacarían
directamente? – no conocía la respuesta, y tampoco quería conocerla, pero
no pudo evitar hacerse la pregunta.
Decidió continuar por el
conducto de ventilación, pasando por alto aquellas cosas. Tenía que darse prisa
si quería cumplir con su plan. – Si he
llegado hasta aquí, podría intentar llegar hasta el puente de mando. Quizá pudiese
comunicarme con el mando central y solicitar que destruyesen este barco…claro
que sería imposible; nadie me haría caso, me tomarían por loco. No, la única
oportunidad que tengo para detener a esas cosas es volando el barco…pero podría
intentar salir de aquí a tiempo, pidiendo incluso que vengan a buscarme. Podría
decir que el barco ha sido atacado y que se hunde, se plantarían aquí en menos
de dos horas – pensaba mientras se acercaba hacia niveles superiores del
barco. No resultaba fácil ni agradable, pero al menos era una oportunidad y no
la desaprovecharía. - ¿Qué habrá sido de
Cody? Seguro que lo han cogido… ¡maldita sea! Haga lo que haga, no puedo
fallar, por él. Por todos.
-
Tal vez nuestro plan acabe fallando.
-
¿Qué?
-
El humano parece dispuesto a volar el barco, pese a todo. Hagamos lo que
hagamos, lo volará de todas formas.
-
¿Cómo estás tan seguro de eso?
-
Muy sencillo. Se dirige directamente hacia el polvorín, no al puente de mando.
Si quisiese intentar huir saldría de aquí directamente, sin esperar ni un solo
segundo.
-
¿Y a qué esperas para detenerlo?
-
No tenemos influencia sobre él, ¿recuerdas?
-
Pero sí sobre los durmientes, ¿se te ha olvidado? ¿A qué diablos estás
esperando a mandarlos a por él? No podemos permitirnos el lujo de que un simple
humano nos derrote.
-
No me hacen caso, es como si hubiese alguien interfiriendo entre ellos y
nosotros.
-
¿Cómo? Eso es imposible.
-
No, no lo es. Esos dos nos han traicionado. No les ha gustado que
los…degradásemos.
Atesoró esa información como
auténtico oro. Si las voces de su propia cabeza se habían negado a seguir
colaborando con las otras dos significaba que estaban solas, solas y asustadas.
Era su oportunidad para devolverles lo que le habían hecho a él – Parece que vuestros…amigos no están muy
contentos por lo que habéis hecho, ¿verdad? ¿Y cuál es vuestro siguiente
movimiento? – preguntó con calma mientras continuaba buscando a Rick. No
recibió ninguna respuesta, pero tampoco quisieron hacerle daño por haberse
atrevido a hablar con ellas; eso era una buena señal. Las voces no estarían a
salvo de la venganza de las otras voces – Mirad,
ahora mismo estáis en una situación bastante mala, lo sabéis – insistió,
con tono amable – Si os quedáis aquí, en
el barco, al final nos acabarán atrapando a los tres. – sintió como si algo
se removiese en su cabeza, inquieto.
- ¿Por qué supones que somos dos, humano estúpido? Quizá seamos cientos,
o miles.
-
¿Crees que porque hablemos con la misma entonación somos más de uno, pero menos
de dos? No tendría sentido, ¿verdad?
-
Bueno, da igual cuántos seáis en mi cabeza. Lo que importa de verdad es que
estamos metidos en un lío de narices, y si no colaboramos estaremos todos
perdidos – respondió él, sin perder los nervios.
Se hizo un silencio incómodo
mientras las voces de su cabeza parecían meditar o hablar entre ellas, sin que
él lo percibiese. Sabía, o al menos intuía, que no debía molestarlas en ese
momento. Estaba a punto de conseguir que aquellas cosas le dejasen en paz, al
menos durante un momento, ¿pero estaba dispuesto a pagar ese precio? Podría ser
demasiado alto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario