-
Espero que no te equivoques.
-
Yo también lo espero.
Aunque no pudo escuchar
aquella conversación entre las voces supo que estaban tramando algo; no se
dejarían engañar tan fácilmente, pero él tampoco. Llegado el momento se
aseguraría de que aquellas voces no saliesen del barco. Corrió hacia la armería
en busca de Rick. Cruzó entre hombres y mujeres que se movían de un lado para
otro como si estuviesen sonámbulos sin que ninguno se interpusiera en su
camino, cosa que agradeció.
- ¡Esos dos malditos inútiles nos han traicionado, a todos!
-
¿Y qué hacemos? Tenemos que hacer algo, pero no podemos movernos de aquí. ¿Cómo
lo han hecho?
-
No lo sé, y tampoco sé exactamente qué hacer, pero tenemos que impedir que
vuelen el barco. Tenemos que salir…
-
¿Estás loco? Es demasiado pronto, no estamos lo suficientemente formados aún.
Si salimos ahora moriremos en seguida.
-
Siempre será mejor eso que morir todos, ¿no te parece?
Cuando por fin alcanzó la
armería pudo ver a Rick, preparando todo lo que necesitaba para llevar a cabo
su plan. Tenía que advertirle de alguna manera, pero sabía que si iba demasiado
rápido le acabaría disparando. ¿Cómo diablos tendría que hacerlo? No lo sabía
exactamente, por lo que decidió esconderse tras una pared para evitar llevarse
una ráfaga que lo matase.
- Eh, Rick – dijo con voz
baja.
- ¿Quién está ahí? – se dio
la vuelta con rapidez, apuntando hacia la puerta.
- Soy yo…Anthony – respondió
con nerviosismo – No voy a hacerte nada, ¿vale? Sé que es una locura, estoy de
acuerdo en eso, y sé que no me vas a creer pero…he llegado a un pacto con las
voces – continuó, seguro de que no se lo creería.
- ¡Y una mierda! – exclamó,
al borde del límite - ¡Déjame en paz, o sal de una vez! No vais a impedir que
vuele todo este sitio por los aires.
- No, no lo voy a hacer. En
realidad quiero ayudarte a hacerlo, pero no puedo decir mucho más – cerró los
ojos.
- Debes estar borracho si
crees que voy a caer en la trampa – replicó Rick, negando con la cabeza –
¿Ahora pretendes ayudarme? Claro que sí, ¿y se puede saber por qué?
- Los otros han…bueno, en
realidad no sé exactamente qué está pasando, ¿de acuerdo? Sólo sé que las voces
que tengo en mi cabeza han traicionado a las otras, y por eso los dos seguimos
vivos. No sé cuánto tiempo más aguantarán manteniendo quietos a los marines,
pero tenemos que aprovecharlo en nuestro favor.
- ¿Pero de verdad crees que
voy a picar? – preguntó con un claro tono irónico en la voz – Deja de intentar
engañarme, novato. Sal a la luz, donde pueda verte. Sal y muere de una vez,
tendré un problema menos.
Finalmente salió de su
escondite. Lo hizo despacio y con los brazos en alto mientras miraba fijamente
a Rick a los ojos. Estaba convencido de que le pegaría un tiro, y las voces más
aún, pero sin embargo había salido y se acercaba a él.
- Aquí estoy, Rick. Si
quieres pegarme un tiro, adelante – dijo sin miedo. Notaba la duda en su ex
jefe de patrulla.
- ¡Nos va a matar!
-
No, no lo va a hacer. Sabe que, en realidad, no le está mintiendo. Sabe que si
nos mata estará perdido. Pero también sabe que no nos dejará salir de aquí.
-
¿Cómo lo sabes?
-
Lo veo, lo siento.
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