miércoles, 19 de febrero de 2014

Vidas sin valor

- Sí, aquí estás. ¿Pero para qué? ¿Se supone que de verdad debo creerte, novato? ¿Se supone que ahora tengo que creerme que has venido aquí, a ayudarme? Permíteme dudarlo, amigo. Creo que, en realidad, me estás contando la mayor mentira de tu vida, sólo para que no me cargue el barco, ¿verdad? Creo que no te va a funcionar – pensó, apuntándolo con el arma, listo para disparar.
- Hazlo, vamos – insistió Anthony, parándose a cinco pasos de distancia de él. Era una distancia que no le permitiría atacarle, pero al mismo tiempo tampoco se sentía del todo seguro.
- No me obligues a hacerlo – replicó, con un deje de inseguridad en la voz. ¿Cómo se suponía que iba a apretar el gatillo contra uno de sus propios hombres? Era una locura, y sin embargo debía hacerlo, si quería cumplir con su misión.
- El barco está lleno de esas criaturas, Rick, y las que tengo en mi cabeza son las únicas que consiguen mantenerlas a raya, por el momento. Si me matas, todas vendrán a toda prisa aquí a por ti…y el sacrificio de Cody habrá sido en vano – le miraba a los ojos fijamente, quería hacerle ver que no le estaba mintiendo. Tenía que hacerle comprender que estaba de su parte, al menos durante un rato.
- ¿Cómo sabes lo que le pasó a Cody? – preguntó, confuso.
- Lo he oído, me lo han dicho las voces – inconscientemente esbozó una sonrisa que se apresuró a borrar, no quería parecer más demente de lo que debía aparentar.
- ¿Te lo han dicho las…? – volvió a levantar el arma, mirándolo fijamente – Basta, basta ya. Basta de tonterías, soldado.
- Sólo quiero ayudarte a volar el barco, Rick – respondió con seriedad – Una vez fuera, no tenemos por qué seguir el mismo camino.
- ¿Y dejarte ir por ahí, llevando encima esas…cosas? – negó con la cabeza – Imposible.
- He dicho que no tenemos que tomar el mismo camino, Rick. No he dicho qué camino iba a tomar cada uno, ¿verdad? – se había arriesgado demasiado diciendo eso, las voces podrían desconfiar, pero necesitaba que Rick comprendiese el doble sentido de sus palabras, tenía que hacerle ver que no iba a permitir que aquellas cosas escapasen con vida de todo aquél jaleo. Cerró los ojos un momento, buscando alguna conversación entre ellas, pero no la encontró; eso era bueno, las voces no lo habían comprendido.
- Supongamos que te creo – replicó Rick, bajando el arma un poco - ¿Cuál es tu plan? – lo miró fijamente, deseoso de que le diese una maldita idea, por fin – Al menos tendrá un plan, y yo podré dejar de bloquearme de una vez – pensó. A lo largo de su vida siempre había sabido cómo actuar o qué decir, pero en ese momento la situación le había superado y no podía tomar ninguna decisión sin replantearse el resto.
- Tú ve a preparar una manera para escapar de aquí, y yo prepararé los explosivos en la armería y donde has acumulado los barriles. Sí, no me mires así – sonrió – Todos en el barco saben lo que estabas preparando, pero no les han permitido actuar. Por eso tenemos que darnos prisa.
- Está bien… - bajó el arma por completo, pero no le quitaba ojo de encima, desconfiando aun.

Salió de la armería sin estar demasiado seguro de que el novato fuese a cumplir con su palabra, pero estaba demasiado aturdido y confundido como para tratar de pensar en nada más. Había recibido una orden, irónicamente llegada de alguien de rango inferior, y ya tenía trabajo que hacer. Podría desconectar la parte consciente de su mente durante un rato y podría cumplir con su parte de forma mecánica.

- Creo que nos hemos salvado, por muy poco.
- Aún no estamos a salvo, el humano nos va a traicionar. Cree que no nos hemos dado cuenta, y tenemos que hacerle creer que no lo hemos hecho.
- Espero que estas ideas den resultado, de lo contrario nos espera algo desagradable.
- Sí, pero más desagradable sería quedarnos aquí dentro mientras esperamos a que los otros se desarrollen lo suficiente como para superar nuestro bloqueo.

- Entonces tenemos que darnos prisa. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario