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Sí, aquí estás. ¿Pero para qué? ¿Se supone que de verdad debo creerte, novato?
¿Se supone que ahora tengo que creerme que has venido aquí, a ayudarme?
Permíteme dudarlo, amigo. Creo que, en realidad, me estás contando la mayor
mentira de tu vida, sólo para que no me cargue el barco, ¿verdad? Creo que no
te va a funcionar – pensó, apuntándolo con el arma, listo para
disparar.
- Hazlo, vamos – insistió
Anthony, parándose a cinco pasos de distancia de él. Era una distancia que no
le permitiría atacarle, pero al mismo tiempo tampoco se sentía del todo seguro.
- No me obligues a hacerlo –
replicó, con un deje de inseguridad en la voz. ¿Cómo se suponía que iba a
apretar el gatillo contra uno de sus propios hombres? Era una locura, y sin
embargo debía hacerlo, si quería cumplir con su misión.
- El barco está lleno de
esas criaturas, Rick, y las que tengo en mi cabeza son las únicas que consiguen
mantenerlas a raya, por el momento. Si me matas, todas vendrán a toda prisa
aquí a por ti…y el sacrificio de Cody habrá sido en vano – le miraba a los ojos
fijamente, quería hacerle ver que no le estaba mintiendo. Tenía que hacerle comprender
que estaba de su parte, al menos durante un rato.
- ¿Cómo sabes lo que le pasó
a Cody? – preguntó, confuso.
- Lo he oído, me lo han
dicho las voces – inconscientemente esbozó una sonrisa que se apresuró a
borrar, no quería parecer más demente de lo que debía aparentar.
- ¿Te lo han dicho las…? –
volvió a levantar el arma, mirándolo fijamente – Basta, basta ya. Basta de
tonterías, soldado.
- Sólo quiero ayudarte a
volar el barco, Rick – respondió con seriedad – Una vez fuera, no tenemos por
qué seguir el mismo camino.
- ¿Y dejarte ir por ahí,
llevando encima esas…cosas? – negó con la cabeza – Imposible.
- He dicho que no tenemos
que tomar el mismo camino, Rick. No he dicho qué camino iba a tomar cada uno,
¿verdad? – se había arriesgado demasiado diciendo eso, las voces podrían
desconfiar, pero necesitaba que Rick comprendiese el doble sentido de sus
palabras, tenía que hacerle ver que no iba a permitir que aquellas cosas
escapasen con vida de todo aquél jaleo. Cerró los ojos un momento, buscando alguna
conversación entre ellas, pero no la encontró; eso era bueno, las voces no lo
habían comprendido.
- Supongamos que te creo –
replicó Rick, bajando el arma un poco - ¿Cuál es tu plan? – lo miró fijamente,
deseoso de que le diese una maldita idea, por fin – Al menos tendrá un plan, y yo podré dejar de bloquearme de una vez – pensó.
A lo largo de su vida siempre había sabido cómo actuar o qué decir, pero en ese
momento la situación le había superado y no podía tomar ninguna decisión sin
replantearse el resto.
- Tú ve a preparar una
manera para escapar de aquí, y yo prepararé los explosivos en la armería y
donde has acumulado los barriles. Sí, no me mires así – sonrió – Todos en el
barco saben lo que estabas preparando, pero no les han permitido actuar. Por
eso tenemos que darnos prisa.
- Está bien… - bajó el arma
por completo, pero no le quitaba ojo de encima, desconfiando aun.
Salió de la armería sin
estar demasiado seguro de que el novato fuese a cumplir con su palabra, pero
estaba demasiado aturdido y confundido como para tratar de pensar en nada más.
Había recibido una orden, irónicamente llegada de alguien de rango inferior, y
ya tenía trabajo que hacer. Podría desconectar la parte consciente de su mente
durante un rato y podría cumplir con su parte de forma mecánica.
- Creo que nos hemos salvado, por muy poco.
-
Aún no estamos a salvo, el humano nos va a traicionar. Cree que no nos hemos
dado cuenta, y tenemos que hacerle creer que no lo hemos hecho.
-
Espero que estas ideas den resultado, de lo contrario nos espera algo
desagradable.
-
Sí, pero más desagradable sería quedarnos aquí dentro mientras esperamos a que
los otros se desarrollen lo suficiente como para superar nuestro bloqueo.
-
Entonces tenemos que darnos prisa.
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