jueves, 6 de febrero de 2014

Vidas sin valor

- ¿Crees que funcionará? – preguntó con un ligero atisbo de duda en la voz.
- Claro que sí – aseguró con voz firme.
- Esto es una locura – insistió una vez más – Quiero decir…estamos suicidándonos. Lo sabes, ¿verdad?
- Estamos haciendo lo que debemos – aseguró.
- No lo tengo tan claro, tío.

De nuevo la duda, de nuevo el miedo. ¿Cómo poder decirle todo lo que había soñado, o visto, sin que le tomase por loco? No podría hacerlo, pero tampoco podía pedirle que le ayudase a amontonar combustible en la sala de máquinas para volar el barco entero y condenarse a una muerte probablemente horrible.

- Mira, Cody – dijo mirándolo fijamente a los ojos mientras se acercaba un poco a él.
- ¿Qué pasa? – preguntó, exhausto.
- ¿No te has dado cuenta? Esas…cosas han dejado de perseguirnos hace un rato – dijo abriendo los brazos como si quisiera demostrarle algo evidente - ¿Qué crees que significa eso?
- Me gustaría pensar que significa que les hemos dado esquinazo. Pero me vas a decir que no, ¿verdad?
- Significa que creen que han ganado – le palmeó el hombro para darle ánimo – Han dejado de buscarnos porque saben que no podemos subir ningún nivel más, con lo que no podríamos intentar salir de aquí.
- Sí, pero si tan listos son… ¿no habrían pensado también en que querríamos volar el barco?

Era una buena pregunta, y él mismo se la había hecho durante un buen rato mientras caminaban buscando el combustible necesario. La idea de que esas criaturas llegasen a la conclusión de que podrían volar el barco era demasiado fuerte como para ignorarla. ¿Pero y si esas cosas no eran tan inteligentes como aparentaban? No sabía qué eran, ni de dónde procedían, pero ya no tenía tan claro que fuesen tan inteligentes como aparentaban ser. No podía darle una respuesta convincente a la pregunta aunque deseara hacerlo, por lo que lo miró fijamente a los ojos durante un momento.

- Creo que, en realidad, no tienen una inteligencia propia – respondió al fin.
- ¿Qué? – preguntó incrédulo negando con la cabeza – Quiero decir, ¿por qué piensas que no?
- No estoy seguro, pero creo que en realidad utilizan el conocimiento de la gente a la que infectan – se encogió de hombros – No sé si siempre estarán tan limitadas o… - no se atrevía a pronunciarlo.
- Ya entiendo…crees que están en una fase de larva, o algo parecido, ¿no? – lo miró a los ojos, asustado.
- Exactamente – asintió – Creo que, de momento, están limitados al conocimiento individual de cada persona a la que infectan pero, ¿y si a la larga acaban desarrollando una inteligencia superior? Por eso no podemos permitir que esas cosas lleguen a puerto. Aquí, en alta mar, están encerradas.
- ¿Pero y si infectan a los pilotos? – preguntó con duda en la voz – Podrían salir de aquí sin ningún problema.
- Por eso no podemos perder más tiempo intentando buscar otra maldita solución. Te estoy pidiendo algo imposible, lo sé, pero…no hay otro remedio.

Silencio.

- Los humanos van a intentar algo.
- ¿Cómo lo sabes?
- No lo sé.
- Entonces tendremos que hacer algo para impedírselo.
- Sí, tenemos que hacerles dormir también.

De nuevo se acercaban pasos hacia ellos, buscándolos.


- Tenemos que darnos prisa. 

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