¿Era la mejor opción que
podía tomar para detener a aquellas cosas? No estaba del todo seguro, Cody le
había metido las dudas en el cuerpo. ¿Y si realmente no sirviera de nada
destruirlo? ¿Y si una vez en el mar aquellas cosas se limitaban a abandonar el
cuerpo humano para infectar la fauna
marina? ¿Podrían vivir aquellas cosas en
ese ambiente tan salobre? No podía saberlo, pero era posible. Eran demasiadas
preguntas sin respuesta como para intentar ignorarlas sin más. Estaba
recuperando el aliento para hacer estallar los barriles con un par de granadas,
esperaba una especie de reacción en cadena, pero ya no estaba tan seguro de
querer hacerlo. – ¿Estoy seguro de que
esto es, en realidad, lo que debo hacer? Hay tantas cosas en juego… que fallar
no es una opción, pero sí una posibilidad – se dijo intentando levantarse
de nuevo; la idea de quedarse ahí sentado era tan tentadora… pero tenía que
hacerlo, no podía quedarse ahí cruzado de brazos sin más. Tenía que hacer algo,
volarlo o no, pero no podía quedarse sentado sin más, esperando que alguna de
aquellas cosas se le lanzara encima.
-
¿Seguro que quieres dejar de ver a tus hijas? Todos tus hombres, tus amigos,
tienen familia. Han sacrificado mucho para llegar hasta aquí, ¿pero y si no es
la solución? Nunca podría estar seguro de que lo es, hasta hacerlo. Pero si no
lo es…no podrías dar marcha atrás. En cambio sí intentas abandonar esta zona
quizá puedas llegar a tierra con vida; dar parte a tus superiores y que ellos
tomen la decisión de ponerlo en cuarentena, o algo parecido. ¿Por qué la
primera opción que nos viene a la cabeza debe ser la acertada? – se
preguntó, mientras se acercaba con paso indeciso hacia los barriles. La idea de
tratar de encontrar una maldita salida era tentadora. ¿Pero la encontraría? Era
imposible, ya lo había intentado con Cody antes y no lo habían logrado. ¿Acaso
ahora aparecería una puerta abierta como por arte de magia? Era posible que se
hubiesen pasado alguna por alto pero… ¿podría fiarse? Era posible que esas
cosas la hubiesen abierto pero, ¿para bajar o subir? Estaba insinuando que
aquellas criaturas eran capaces de hacerle creer que había una puerta abierta;
estaba sugiriendo que aquello que les infectaba era capaz de utilizarlos,
de…poseerlos. Era ridículo.
- Tenemos que abrirle una puerta al humano, ya.
-
¿Una puerta? ¿Para qué? Si sube arriba y ve todo lo que ha pasado… volverá a bajar
para volarlo.
-
¡Tú abre la maldita puerta! Si el humano vislumbra la posibilidad de cumplir
sus propósitos sin morir no dudará en intentarlo.
-
¿Y crees que realmente creerá que, de la nada, ha surgido una nueva
posibilidad? Creo que desconfiará.
-
No, si le hacemos creer que no es tan fácil como parecía al principio.
-
¿Qué quieres decir?
-
No te digo que abras una puerta sin más. Digo que el dejes la herramientas
necesarias para abrirla cerca, y que algunos de los durmientes le ataquen.
Deben querer matarle, deben herirle, pero no deben lograrlo. El humano tiene
que estar seguro de que no es tan fácil como parecía. De ese modo no
desconfiará tanto.
-
¿Y qué opinarán de eso los más evolucionados?
-
¿Qué importa? Han tenido la oportunidad de detenerlo y han fallado una y otra
vez.
Otra vez las voces, pero no
las de su cabeza. Las había oído perfectamente, y sabía por qué; las voces de
su propia cabeza las habían oído hablar, pero no habían respondido. Parecía que
las de su cabeza tenían miedo, sabían que habían fallado en más de una ocasión.
Eso era bueno, y Anthony apretó el paso con una sonrisa divertida. – Me parece que os van a despedir, muchachos.
Y cuando llegue ante Rick y le cuente vuestros planes, no esperéis el finiquito
– pensó para que le escuchasen. Las voces de su mente le hicieron daño,
adentrándose en su cerebro, pero no pudo hacer más que echarse a reír: aquello
era la confirmación de que las voces tenían miedo. Veían la posibilidad de que
algo fallara, de que ellos pudiesen eliminarlos.
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