Continuamos con el día perro, pero lleno de sorpresas. Bueno, quizá no lleno pero sí con alguna sorpresa bastante agradable: ¡si escribís agapeliterario en google salgo en primera página! No sé si es muy difícil salir porque sólo busque esa palabra junta, o salga una nube de tags de agape y literario al mismo tiempo, pero a mí me ha hecho ilusión saberlo xD.
Voy a seguir un poco más con lo que he empezado a escribir esta mañana porque me ha resultado bastante sencillo y rápido de hacer, aunque dudo mucho que continúe mañana con esto (o quizá sí, y lo termine, ¿quién sabe?)
--- Relato ---
- ¿Quién ha hablado? - preguntó, nervioso y asustado, al escuchar que la voz decía que había despertado.
- Tranquilo, relájate. Llevas mucho tiempo soñando, tienes que recuperar fuerzas. - dijo una voz suave, femenina.
- ¿Quién está ahí? - insistió, dando un paso hacia atrás.
- Baja las luces, se está asustando. - dijo la voz con tono bajo. - Tranquilízate, no vamos a hacerte daño.
Escuchó pasos que se acercaban hacia él y trató de buscar a la desesperada el pomo de la puerta, buscando una huida, pero no lo encontraba; la maldita luz impedía que pudiese ver nada con claridad, aunque ahora estaba menos potente. Se volvió de nuevo, listo para encararse con quien se le pusiera delante, tratando de distinguir formas y figuras, pero aún le era imposible.
- ¡Atrás, no os acerquéis! - gritó, tratando de mostrarse peligroso.
- No nos acercaremos, pero no te pongas nervioso. - insistió la voz femenina que no lograba ubicar. - Acabas de despertar y estás confuso, lo comprendemos.
- ¿Qué quieres decir con que acabo de despertar? No comprendo nada. - replicó él, dejándose caer lentamente para acabar sentado en el suelo.
- Estamos aquí, para ayudarte. Y para que nos ayudes, humano. - dijo una voz con tono masculino.
- ¿Humano? - pensó, confuso. - ¿Qué queréis decir?
Poco a poco sus ojos se acostumbraron a la luz y pudo ver de nuevo. Al principio pequeños círculos luminosos, luego destellos incandescentes, poco a poco fueron muriendo en sus retinas para dar paso a imágenes reales. Imágenes reales que no comprendía, que no sabía entender.
- ¿Qué diablos...? - susurró echándose hacia atrás asustado, pegándose por completo a la puerta. Al sentir el tacto de la madera alargó uno de los brazos hacia arriba buscando el pomo de la puerta, que por fin logró abrir.
- Espera, por favor. - dijo la voz femenina con tono suave y cálido. - Nos necesitamos mutuamente - dijo la voz masculina.
Se metió en la habitación a toda prisa, con el pulso acelerado y el corazón latiendo con fuerza en el pecho. Quiso gritar, pero fue un grito tan grande que no logró salir de su garganta.
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