Mostrando entradas con la etiqueta olvido. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta olvido. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de marzo de 2014

Delia en el país de la oligofrenia

    Guardó silencio observando cómo actuaba Dalia, casi obsesionado, sin hacer demasiado caso a las palabras de la enfermera.

- ¿Crees que quieren hacerte algo malo? – preguntó ella con voz preocupada.
- No estoy del todo segura, pero creo que puedo decir que no. – dijo Ella sin estar del todo segura. – Pero tampoco estoy segura de que quieran ayudarme. Este lugar es demasiado extraño.
- En ese caso creo que deberías escuchar lo que tienen que decir, para ver si puedes averiguar algo que te ayude. – dijo ella con tono inseguro, pero apremiante.

    El médico se acercó un poco hacia Dalia, queriendo recuperar su atención, pero la enfermera le obligó a pararse en seco, sujetándolo por un brazo.

- ¡Espere, doctor! – susurró en voz baja con miedo.
- ¿Qué me espere? – repitió mirándola estupefacto, negó con la cabeza. - ¿Cómo puede decirme que me espere? ¡Déjese tonterías!
- Doctor, si la interrumpe ahora le atacará. – dijo la enfermera mirándolo a los ojos. – Siempre lo ha hecho, no le gusta que la hagan salir de su mundo feliz.
- Curioso… - susurró el médico mirando a la enfermera de soslayo. Volvió hacia atrás para devolver el espacio robado. -  ¿Cuánto tiempo suele pasar en ese estado de retraimiento total?
- No tiene una media – se encogió de hombros con gesto sencillo.
- ¿Cómo que no tiene una media?
- Pues que no la tiene. – respondió la enfermera un poco incómoda. – Pasa así el tiempo que quiere; puede durar horas, minutos o segundos.
- Interesante… - repitió el médico mirándola con atención. - ¿Y cómo es que nunca habían reportado esta forma de actuar? – no pudo evitar un ligero tono de reproche, aquél era un caso demasiado extraño como para llamar su atención.
- Pues porque nunca tuvo un comportamiento violento, hasta hace un par de días. – respondió la enfermera sin prestar demasiado interés a la forma de actuar del médico.
- Bueno, pues a partir de ahora quiero que se le haga un seguimiento exhaustivo al comportamiento de esta paciente. – ordenó levantándose con desgana para dirigirse hacia la puerta de la habitación.
- Como quiera, doctor. – dijo la mujer saliendo junto al médico. Por nada del mundo se quedaría allí dentro más tiempo del necesario.

    La puerta de la habitación se cerró con suavidad, haciendo el menor ruido posible, pero el suave “clac” al cerrarse fue suficiente para que Ella saliese de su ensoñación, a causa de que ella le sugiriese que hiciese caso a aquellos dos hombres. Miró hacia la puerta para buscarlos cuando se percató de que volvía a estar sola en la habitación, sola y sin saber cómo había llegado allí. Se puso en pie para acercarse hacia la puerta.

- Maldita sea, ¿a dónde diablos han ido? – se preguntó con cierto nerviosismo. - ¿Por qué se han ido? No sé dónde estoy ni cómo he llegado, y se han marchado sin más.
- No lo sé, llámalos a ver qué ocurre – propuso ella con tono tranquilo. – Seguro que aparecerán pronto, tal vez hayan tenido algo que hacer.
- ¿Y tú, ya estás a salvo? – preguntó Ella.
- Creo que sí. Reloj me ha dicho que entre y no parecía estar realmente enfadado. A decir verdad ni siquiera parecía saber lo que había pasado pero…no estoy segura, no podría asegurarlo.
- Entonces creo que lo que más nos conviene es ver qué nos ocurre a ambas, y luego veremos qué hacer a continuación. – respondió Ella asintiendo con la cabeza mientras tocaba en la puerta de metal.

    Trató de llamar la atención de los que hubiesen fuera para que la dejasen salir. Sin embargo lo único que consiguió con aquello fue que el resto de pacientes en las habitaciones empezaran a gritar.


- Otra vez vuelta a empezar, estoy harta. – pensó, cansada, dirigiéndose hacia la habitación de Dalia para volver a contarle la misma historia.